Quizás no estemos conscientes acerca de los 100 millones de microbios viviendo en nuestros intestinos, pero nuevos descubrimientos en el campo de la psiquiatría han encontrado que estos organismos pueden afectar profundamente nuestras emociones. De hecho, varios psiquiatras ahora están explorando la posibilidad de manipular estas poblaciones microscópicas con el objetivo de tratar la depresión clínica y la ansiedad, todo ello sin la necesidad de recurrir a medicamentos.

La conexión de la mente y el intestino

El vínculo bidireccional entre las emociones y las entrañas no es nada nuevo. Los científicos saben desde hace mucho tiempo que el sistema nervioso entérico (SNE) que se encuentra dentro del intestino, está conectado al cerebro a través del nervio vago, y es tan influyente que a menudo se lo conoce como “el segundo cerebro”. Cuando experimentamos sentimientos de tristeza, angustia, miedo o algún otro estado emocional, el intestino se ve afectado. Y así como al revés – cuando los desequilibrios en el intestino están presentes, tales como una inflamación o una infección, nuestro estado emocional sufre también.

Investigadores han llevado estos hallazgos un paso más allá examinando cómo los microbios presentes dentro del intestino alteran nuestro humor y comportamiento. Premysl Bercik, un profesor asociado de gastroenterología en la Universidad McMaster, es uno de los primeros científicos que dió el salto de cómo los microbios impactan en la función intestinal a cómo modelan nuestras emociones. Bercik se dió cuenta que una parte significativa de sus pacientes no sólo estaban sufriendo de problemas gastrointestinales, sino que además de una depresión y ansiedad considerable.

Yendo aún más profundo, Bercik y su equipo descubrieron que “una inflamación intestinal leve causada por una infección parasitaria, inducía a síntomas similares a la depresión en ratones”. Al año siguiente (2011) el equipo publicó una investigación que demostraba cómo los microbios en los intestinos influenciaba el comportamiento en ratones. De acuerdo un artículo del sitio de noticias Alternet, “Cómo los microbios que viven en su intestino podría estar haciéndolo sentir ansioso o deprimido”

“Un estudio comparó a ratones convencionales y libres de gérmenes, encontrando diferencias de comportamiento y químicas cerebrales entre dos grupos.

Comenzaron con 2 tipos diferentes de ratones, con los Balb/c y los NIH Suizos. Los ratones Balb/c son tradicionalmente tímidos y muestran un comportamiento similar a la ansiedad, mientras que los NIH Suizos son conocidos por ser aventureros y atrevidos. Además de la diferencia en su comportamiento, estos tipos de ratones difieren en la composición de los microbios intestinales.

Los científicos criaron ratones de control de cada tipo como también ratones libres de gérmenes de cada tipo. Cuando los ratones alcanzaban la adultez, colonizaron algunos de los ratones Balb/c libres de gérmenes con microbios de ratones Balb/c normales y además colonizaron otro grupo con gérmenes intestinales típicos de ratones NIH Suizos.

Cuando “los colonizamos con su propia microbiota,” explica Bercik, ellos “básicamente reproducían el comportamiento normal para un un ratón convencional, los ratones Balb/c permanecían tímidos, y los NIH Suizos siguieron siendo atrevidos y con un alto impulso exploratorio.”

Pero cuando colonizaron ratones Balb/c con microbios de ratones suizos NIH, “se volvieron más atrevidos y su comportamiento exploratorio se incrementó. Y sucedió lo opuesto con los otros.” Los ratones NIH suizos colonizados con gérmenes Balb/c se volvieron más tímidos y ansiosos, “lo cual sugiere que los microbios intestinales tiene un papel modulador o tiene un efecto en el comportamiento.”

Aunque se trata de una investigación relativamente reciente, muchos en la profesión psiquiátrica están tomando este estudio muy seriamente. Emily Deans, médica psiquiatra en Massachusetts, EEUU, nos recuerda en un artículo que las bacterias intestinales Lactobacilos y las Bifidobacterias producen un neurotransmisor relajante conocido como Ácido gamma-aminobutírico (o GABA), mientras  que los Bacillus y Serratia producen dopamina – un neurotransmisor que activa los centro de placer y recompensa del cerebro. Ella admite que aún hay muchas cosas que desconocemos acerca de cómo los microorganismos en los intestinos afectan nuestras emociones y nuestro humor. Aún así, hay suficiente evidencia sólida para apoyar un hábito diario de consumir alimentos ricos en probióticos tales como el yogurt, kefir, kombucha y vegetales fermentados como el chucrut – o un suplemento probiótico – para estimular un estado de ánimo equilibrado y una actitud positiva.

 

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