Hoy en día, una revolución está tomando lugar acerca de la teoría del cáncer, con el desconocimiento de la mayoría de las personas. Numerosas evidencias indican que la solución para revertir la epidemia global de cáncer se encuentra en las plantas, no así en los químicos.

Nuestro entendimiento sobre qué causa el cáncer ha tenido cierta revolución en la década pasada. El fatalismo biológico ha sido la fuerza predominante en la medicina durante el último medio siglo, donde se creía que la mayoría de las afecciones – incluido el cáncer – eran debidos a factores genéticos, y por lo tanto imposibles de revertir. En vez de buscar la resolución de causa raíz de la enfermedad, nos resignamos a la “detección temprana” y en el caso de cáncer; al hacerlo (aunque sea benigno) emprendemos tal guerra contra esta enfermedad, que literalmente utilizamos sustancias con las que se podrían fabricar armas (materiales nucleares y agentes derivados). Ahora, sin embargo, en esta era post-genómica, factores que están por encima del control de los genes – factores epigenéticos – están tomando lugar; estos incluyen la exposición ambiental, estrés, factores nutricionales, y variables basados en nuestro estilo de vida moderno que están dentro del ámbito de nuestro control y voluntad, y que a menudo son reversibles.

En otras palabras, el cáncer es ahora entendido como una disfunción epigenética, una respuesta directa e inclusive adaptativa a nuestro entorno post-industrial, saturado de carcinógenos, además de una dieta antinatural (en su mayoría “comida” químicamente procesada), que se combinan para producir dentro de nuestro cuerpo, un medio ambiente ideal para el desarrollo del cáncer.

De hecho, en un estudio publicado por la revista “Food and Chemical Toxicology” titulado, “The use of plant-derived bioactive compounds to target cancer stem cells and modulate tumor microenvironment (El uso de compuestos bioactivos derivados de plantas para apuntar a células madres cancerosas y modular el microambiente del tumor), los autores señalan las poderosas implicaciones de este punto de vista epigenético del cáncer.

“Un aspecto fundamental para ser tomado en cuenta es que los cambios epigenéticos posiblemente puedan ser revertidos modificando los factores epigenéticos, tales como la dieta y el estilo de vida. Hoy en día, la identificación de estos factores es crucial para desarrollar prevenciones basadas epigenéticamente y estrategias anti-cáncer más efectivas.”

Por otra parte, señalan que las intervenciones naturales están una vez más (después de incontables milenios de su uso en todo el mundo) a la vanguardia de la intervención médica:

“Prácticamente, todos los compuestos dietarios tienen la posibilidad de actuar a nivel epigenético en las células de cáncer, de este modo influenciando el epigenoma de una manera positiva o negativa. Particularmente, los compuestos derivados de plantas, como los polifenoles, tienen la capacidad de revertir mutaciones epigenéticas adversas en células de cáncer, para inhibir la progresión de la tumorigénesis, evitar el proceso de metástasis o sensibilizar las células cancerígenas a la quimioterapia y radioterapia” (Vanden Bergue, 2012)

El estudio destacó los siguientes puntos, las repercusiones para el futuro del tratamiento contra el cáncer son realmente revolucionarias:

  • Las células madres del cáncer (CMCs), son resistentes a quimio-radioterapia, causando la reaparición del tumor
  • Las CMCs son conocidas por residir dentro de un nicho tumoral hipóxico y ácido específico.
  • Los fitocompuestos afectan la auto-renovación de las CMCs, como también su metabolismo y microambiente.
  • Los fitocompuestos pueden ser utilizados para la prevención y tratamiento del cáncer.

El descubrimiento de una subpoblación dentro de tumores de células conocidas como células madre de cáncer, revela que nuestra vieja guerra al cáncer desde hace medio siglo, oficialmente inaugurada en 1971 en EE.UU. con la firma del Acta Nacional del Cáncer de Nixon, estaba extremadamente equivocada. La idea de que el cáncer es simplemente un subproducto de las células de nuestro cuerpo volviéndose “rebelde”, debido al daño en el ADN y su reproducción clónica a través de procesos – estocásticos -, fundamentalmente caóticos, ha sido puesto en duda debido al descubrimiento de que los tumores en realidad, son una comunidad sofisticada, jerárquicamente organizada que expresan comportamientos altamente inteligentes, basados en la supervivencia, aunque evolutivamente antiguas en origen. El establishment ve al cáncer como algo “que se tiene o no se tiene”, y el equivalente de ser infectado por células cancerígenas como algo que debe ser tratado como un enemigo y eliminado por cualquier medio necesario. Este tratamiento se realiza sin importar de los daños colaterales provocados al paciente. La perspectiva cada vez más emergente y matizada de las células madre de cáncer, precipitado principalmente debido a factores epigenéticos – por ej. exposiciones químicas, incompatibilidades dietarias, acidosis metabólica y bajo nivel de oxígeno (hipoxia) – ofrece una visión mucho más prometedora para la prevención y tratamiento.

Si el cáncer no es algo que “le ocurre al cuerpo de forma fatalista”, debido a “malos” genes transmitidos de lejanos ancestros, sino que es algo que el cuerpo hace adaptativamente para sobrevivir a las exposiciones antropogénicas que divergen desde hace millones, o tal vez miles de millones de años de prehistoria corporal; de repente la solución para superar la floreciente epidemia de cáncer mundial está en recuperar, o reproducir las condiciones físicas y psico-espirituales ideales dentro del cuerpo de modo que no sea propicio a la carcinogénesis. Como explica en libro titulado Cancer Killers, no nos enfermamos porque tenemos cáncer, tenemos cáncer porque ya estamos enfermos.

Quizás en un futuro no muy distante, cuando el establishment médico convencional reconozca libremente que el cáncer es una respuesta natural a décadas de exposiciones a condiciones psico-espirituales antinaturales, electromagnéticas y evolutivamente químicas sin precedentes. En lugar de vilipendiar y suprimir violentamente esta tormenta perfecta de toxicidad – cáncer –; practicantes bien informados aprenderán a manejar, retirar y corregir las causas fundamentales, enfocándose en reproducir las condiciones que refuerzan nuestra huella genética y epigenética de la salud y bienestar.

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