Granjeros en la región más pobre de la India están registrando un récord en la producción de arroz de forma orgánica, desenmascarando de una vez por todas el mito de que los OGMs son necesarios para alimentar a la creciente población mundial.

 

En un mundo con una población humana cada vez mayor, el aumento de la producción de alimentos es una clara preocupación. Con la población mundial proyectada a alcanzar los 9.600 millones para el año 2050, muchas personas, especialmente aquellas con vínculos con corporaciones biotecnológicas y agroquímicas, dicen que los alimentos genéticamente modificados (OGMs o Transgénicos) son necesarios para satisfacer la creciente demanda global de alimentos. Sin embargo, ¿Realmente necesitamos los transgénicos para alimentar al mundo?

La evidencia científica auténtica e imparcial sugiere que la respuesta es NO. Los alimentos genéticamente modificados no aumentan la producción, y a menudo dañan los cultivos cercanos que no fueron manipulados genéticamente para resistir los herbicidas, causando en realidad que se reduzca la producción regional. Incluso el Departamento Estadounidense de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés), que muchas veces ha sido dominados por los intereses agroquímicos, publicó un informe que demostró que no hubo un aumento en el potencial de rendimiento de los cultivos transgénicos en los últimos 15 años. Además, la mayoría de los OGMs cultivados ni siquiera se utilizan para alimentar a las personas que padecen hambre.

Los EEUU, el mayor productor de OGMs mundo, usa el 40% del maíz transgénico para la producción de etanol y la mayor parte de la producción de la soja genéticamente modificada se usa como pienso (alimento para el ganado). Aunque uno puede argumentar que el ganado alimentado con transgénicos significa una mayor producción de carne y más barata, esta forma de producción es extremadamente insostenible, y también daña el medio ambiente. Además, los animales alimentados con OGMs producen carne poco saludable y de calidad pobre.

La evidencia más reciente pone en evidencia la ineficacia de los transgénicos viene de unas de las regiones más pobres de la India. En Bihar, India, los agricultores están rompiendo récords mundiales en producción de arroz sin la utilización de agroquímicos ni OGMs. En 2013, Sumant Kumar y su familia produjeron la sorprendente cantidad de 22,4 toneladas de arroz en sólo una hectárea de tierra, mucho más que cualquier cosa lograda por las corporaciones biotecnológicas y sus costosos herbicidas.

Sumant Kumar en su campo de arroz

Sumant Kumar en su campo de arroz

Dado que el arroz es el alimento básico para más de la mitad de la población mundial, esta hazaña increíble es una gran noticia. Kumar no fue el único agricultor que logró estos rendimientos asombrosos. Muchas familias en su comunidad, como así también en comunidades rivales, registraron más de 17 toneladas de cosecha por hectárea.

Todos estos rendimientos espectaculares es debido gracias a la adopción de un nuevo método orgánico de crecimiento de arroz conocido como Sistema de Intensificación del Arroz (o SRI, por sus siglas en inglés). Esta técnica implica el trasplante de plantas de arroz jóvenes espaciadas ampliamente en un patrón cuadrado y utilizando suelos continuamente húmedos, en oposición a la práctica común de los campos de arroz inundados. También se utilizaron abonos orgánicos y deshierbes rotatorios. Esta técnica además permite a los agricultores adaptarse al clima, a medida que el clima errático se está convirtiendo en un acontecimiento cada vez más regular; como así también previene que los granjeros se vuelvan dependientes de los costosos productos agroquímicos.

Este nuevo método para el cultivo de arroz no pudo llegar en mejor momento para la India. Desde que los transgénicos fueron introducidos en 2002, los agricultores indios de escasos recursos se vieron atrapados en un círculo vicioso de endeudamiento por utilizar las semillas genéticamente modificadas (GM) y los herbicidas de estas corporaciones.

Originalmente comercializado como un método para convertir a los agricultores más ricos y con más producción, en cambio se han vuelto tan endeudados con las compañías de semillas GM y agroquímicas que muchos agricultores han decidido quitarse la vida. En 2009, el número de suicidios relacionados con deudas con los transgénicos fue tan alto que se estimaba que aproximadamente 1 agricultor en la India se suicidaba cada 30 minutos.

Gracias a los avances realizados por estos agricultores orgánicos en Bihar, India, podemos esperar que esta horrible tendencia se revierta, permitiendo a los agricultores en la India y en todo el mundo recuperar sus medios de vida y volverse más autosuficientes mientras cultivan de manera sostenible.

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