Muchas son las cosas que existen en el entendimiento del hombre, que buscando una explicación minuciosa y relativa al patrón de respuesta que indique el por qué creemos de una manera irracional y contraria a lo que nuestra comprensión debería captar.

El entendimiento en esa pobre humanidad, sólo queda reducido a una serie de repeticiones que otros ya entendieron por nosotros; labor a través del cual, sólo nos queda la esclavizante manera de comprender al mundo y a nosotros mismos de una forma lentamente reducida.

Así como aceptamos el paso del tiempo, ya sea que dudemos de la veracidad de su existencia, o la dudosa aseveración de la ciencia, aunque haya fuertes razones para asimilar que es tan sólo una mera ilusión.

Para nuestra reducida comprensión, no hay cuestionamientos ni dudas, mucho menos curiosidad acerca de la realidad que nos rodea, si es que la hubiera.

Comprender las cosas de esta manera condicionada, sólo nos llevará a actuar, sentir y entender de igual forma, aunque nuestro “yo” interior se revele a ello, sólo escucharemos lo que nuestra mente esclavizada nos indique.

Como la misma libertad que puede experimentar un ave al transcurrir su vida en cautiverio – no sentirá jamás la brisa que desplegará sus alas para alcanzar por ella misma la verdadera libertad que la llevará a descubrir la autenticidad de su existencia.

Comprender es mucho más que el simple hecho de explicar con lógica, aquellas cosas que nos pasan, lo que sentimos y hacemos.

Sólo se puede comprender desde la sabiduría de nuestro ser, cuando se ha experimentado todo aquello a lo que aludimos comprender; aunque la sutil diferencia de la explicación no sea aclarada con tan solo la palabra, ella la podemos encontrar en el fondo de nuestro corazón. Es como querer explicar y encontrar la hora exacta donde termina el día o comienza la noche y viceversa, o el punto justo donde lo blanco deja de ser blanco para convertirse en negro, o el límite exacto en donde dejamos de ser materia para “ser” espíritu, donde comienza la fé para dejar de ser creencia.

Innumerables cosas se escapan al entendimiento de la mente, si es que con ella queremos tratar de comprenderla, quizás esta sería la razón por la cual sentimos miedo a todo lo desconocido, como el temor hacia la muerte, aunque de por sobra conocido pero no por eso aceptado, se nos presenta como un cuento terrorífico que le sucederá a otros; como si no fuera la muerte lo único seguro que nos deparará nuestra corta o larga vida.

En realidad, ¿cuál es la verdadera diferencia entre comprensión y entendimiento?, tal vez la misma delgada línea que separa al hombre de su espíritu, a Dios de su creación, porque aunque en realidad el mensaje no sea muy claro, pero sí contradictorio, como es posible entender la perfección de Dios con la imperfección de lo creado y entre ello al hombre, si es que en verdad fuimos hecho a su imagen y semejanza.

Comprender todas estas cuestiones sin entrar en la ciega creencia de aceptar lo que se nos dijo durante mucho tiempo, es una cuestión que requiere algo más que inteligencia y el entendimiento de la mente, como comprender el verdadero significado de la muerte y la vida.

El por qué y para qué vinimos al mundo, es una búsqueda infinita porque según sea la religión que profesamos, es según la mentalidad con la que encaremos el tema.

Comprensión es la que necesitamos para cuestionar sobre la veracidad de todo lo que en nuestra religión se ha contado, porque la interpretación de la misma puede ser tan infinita como la inmensidad del universo, punto de partida y verdadero origen a las diversas religiones.

Podemos entender sobre la necesidad en algún poder divino y su lado positivo, pero no podemos comprender superlativamente si en verdad lo necesitamos, sobre todo su otro lado negativo y contradictorio que ciertamente nos negamos a cuestionar; como la eterna pregunta de por qué Dios permite que suceda tanta injusticia, a la que deviene la respuesta premeditada de no hacer responsable a Dios sobre la maldad del hombre. Sin embargo, ¿hasta qué punto podemos comprender la responsabilidad de Dios al crear al hombre a su imagen y semejanza? ¿cuál es la parte de maldad creada o increada por esta divinidad es meramente su responsabilidad?, si todo lo que existe en mundo directa o indirectamente fue creado por él? o al menos es lo que las sagradas escrituras dicen, eso sin tomar en cuenta, que no todo lo malo que ocurre en el mundo viene por la mano del hombre, como ciertas enfermedades, catástrofes naturales y la lucha despiadada por la supervivencia, entre otras cosas.

Qué parte de la historia sobre todas estas cuestiones aún no nos han contado, o quizás no haya nada que contar, porque para comprender todo esto desde el fondo de nuestro ser, hará falta mucho más que una simple historia, para poder dilucidar y justificar, el sufrimiento por la supervivencia, la maldad por la maldad misma, la muerte inusitada de la vida,sin discriminación ni elección, y la incertidumbre de no saber en realidad que nos depara el final de nuestra existencia, para que nada de esto haya sido en vano.

 

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