Sus tesoros incluyen un quemador de incienso decorado con símbolos solares, 1500 abalorios que una vez adornaron su vestido, y 100 colgantes hechos de dientes de animales.

El intrigante hallazgo de los restos de una “noble” de la antigua cultura Okunev fue hecho en la antigua república de Jakasia.

El pueblo Okunev era visto como un grupo étnico siberiano más cercanamente relacionado con los nativos americanos. En otras palabras, fueron los ancestros de los Okunev quienes poblaron América, evidentemente utilizando botes primitivos para aventurarse por el puente cubierto de hielo de Beringia hace algunos 12.600 años.

Esta misteriosa cultura antigua “no tuvo comparación” en Siberia en términos de riqueza artística y diversidad, de acuerdo a expertos.

El sitio de enterramiento de la mujer, sin perturbar por ladrones de tumbas, también contienen los restos de un niño, ofrece una gran cantidad de pistas acerca de la vida de este antiguo pueblo.

El quemador de incienso encontrado en la tumba contiene rostros con forma de sol que coinciden con el antiguo arte rupestre previamente descubierto en Siberia

El jefe de la expedición, el Dr. Andrey Polyakov dijo la tumba de la “mujer noble” se remontan a principios de la edad de bronce, entre los siglos 25 y 18 A.C.

“Para una época tan antigua, esta mujer tiene muchos objetos en su tumba,” dijo. “No hemos encontrado nada parecido en otros entierros de esta época, y nos lleva a sugerir que los objetos en su tumba tenían algún significado ritual.”

“Esperamos encontrar hallazgos aún más raros y espectaculares el próximo año, cuando se continúe estudiando este montículo único (entierro) y abrir la parcela central de enterramiento”.

Alrededor de 100 decoraciones hechas de dientes de diferentes animales señala el estados especial de la mujer.

Los arqueólogos creen que la mujer “disfrutó de un estatus especial durante su vida”, como lo indican alrededor de 100 decoraciones hechas de dientes de diferentes animales, piezas talladas de hueso y cuerno, dos jarras, cajas con agujas de hueso dentro, un cuchillo de bronce, y más de 1.500 abalorios que embellecieron su vestido funerario.

Hay un interés particular en el quemador de incienso que contiene caras con forma de sol que coinciden con el antiguo arte rupestre previamente descubierto en Siberia. El quemador de incienso de arcilla con tres imágenes faciales con forma de sol, recuperada desde su tumba, es el descubrimiento más importante de todos,” dijo.

“Su importancia es difícil de sobreestimar. Todas estas imágenes previamente descubiertas han sido encontrados sólo en arrecifes o en piedras separadas. Ahora existe la posibilidad de averiguar cuándo fueron hechos.”

Los techos de piedra de algunas tumbas en una colina de entierro en Itkol II también llevan imágenes cinceladas – conocidas como las caras de Okunev

Él lo dejó claro: “Ahora, gracias a nuestra investigación actual, podemos definitivamente decir que estas pinturas rupestres fueron hechas por los representantes de la cultura Okunev.” Después de una datación y restauración precisas, el quemador de incienso se exhibirá en el famoso Museo Hermitage en San Petersburgo, dijo.

El lugar donde se hicieron los descubrimientos es conocido como el cementerio de Itkol II, en el distrito Shira de Jakasia. Las excavaciones comenzaron aquí en 2008 – con unos 560 hallazgos en total hasta ahora – pero hay una sensación de que lo mejor está por venir.

Otro descubrimiento es una losa de piedra con una rara imagen de un toro con un largo cuerpo rectangular. Estos no son comunes en el sur de Siberia, pero son conocidos en el territorio de la actual Kazajstán. Los arqueólogos ven estos como una indicación de que el pueblo Okunev pudo haber emigrado a Jakasia desde el Sur.

“Las excavaciones comenzaron aquí en 2008 – con unos 560 hallazgos en total hasta ahora – pero hay una sensación de que lo mejor está por venir.”

¿Esto significa los nativos americanos modernos son originarios de Kazajstán y no del sur de Siberia, como se creía previamente? Se espera más evidencia científica.

Los techos de piedra de algunas tumbas en una colina de entierro en Itkol II también llevan imágenes cinceladas – conocidas como las caras de Okunev. Los arqueólogos creen que no son rostros de personas reales, sino probáblemente imágenes de espíritus, dioses y otras deidades sobrenaturales. Una de las caras pertenece a un tipo nunca antes visto, aunque los detalles de este descubrimiento aún no se han hecho públicos.

La cultura debe su nombre a la localidad de Okunev, en el sur de Jakasia, donde el primer lugar de entierro de este tipo fue excavado en 1928. Las estelas Okunev – columnas antropomorfas de piedra de varios metros de alto – son los monumentos más conocidos atribuído a esta cultura.

En la parte superior de estas estelas tiene la figura de un pico de pájaro. La parte del medio está decorada con imágenes de una o varias criaturas antropomorfas, mientras que la parte más baja se asemeja a la figura de una serpiente con la boca abierta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los expertos ven esto como una evidencia de sofisticación en la creencia de este pueblo.  Ellos sostenían que el mundo que los rodea consta de 3 elementos principales.

El Dr. Polyakov dijo: “La cultura arqueológica Okunev es un fenómeno único de los principios de la edad de bronce en el sur de Siberia. Tenemos una gran cantidad de herencia artística en la forma de numerosas imágenes – “máscaras”, talladas o grabadas en las rocas. Tienen un estilo especial, el cual es un tipo de símbolo en la cultura Okunev.”

Ahora ahora, los expertos “no pueden probar la conexión directa del arte rupestre y los cementerios Okunev”. Esto ahora cambió.

HACE DOS AÑOS, el pescador siberiano Nikolai Tarasov, de 53 años, estaba pescando carpas. En cambio sacó del agua una “única y sorprendente” estatua de un dios pagano de 4.000 años de antigüedad tallado en cuerno que luego se fosilizó. La estatuilla contenía ojos en forma de almendras, una gran boca con labios gruesos, y una feroz expresión facial. El hallazgo se cree que es de la cultura Okunev.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: sibetiantimes.com

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