Un analista de la CIA que interrogó a líder iraquí Sadam Husein tiene algunas palabras de condenas con respecto a la invasión, diciendo que Estados Unidos “se equivocó”, y que fue “un grave error” su acción militar en ese país.

John Nixon, – reporta el diario The Independent, señaló específicamente el punto de vista de la CIA sobre las opiniones de Husein acerca del uso de armas químicas en civiles iraquíes – una narrativa frecuentemente utilizada por la administración de George W. Bush durante la incipiente invasión.

Nixon dice que los funcionarios de la CIA “también se equivocaron acerca de la salud, los hábitos personales y la participación de Hussein en el gobierno de Irak“.

Escribiendo en su libro, “Debriefing The President. The Interrogation Of Saddam Hussein” (Informando al presidente: el interrogatorio de Saddam Hussein), para el Daily Mail, Nixon ofreció una crítica agresiva acerca del liderazgo de Bush, diciendo que el ex presidente escuchó “sólo lo que quería oír” – incluyendo de que Irak de alguna forma había sido responsable de los ataques del 11 de septiembre del 2001.

“Miren quién estuvo involucrado,” Nixon recordaba al líder iraquí diciéndole a los interrogadores. “¿De qué países provienen? Arabia Saudí. Y este líder Muhammad Atta, ¿era iraquí? No, él era egipcio. ¿Por qué piensan que yo estuve involucrado en los ataques?

De hecho, Nixon señaló, “Sadam realmente creyó que los acontecimientos del 9/11 acercaría a Estados Unidos y a Irak, debido a que Washington necesitaría su gobierno secular para ayudar a combatir el fundamentalismo. Que equivocado que estuvo lamentablemente.”

Sobre el esquivo tema de Bush acerca de las supuestas armas de destrucción masiva (y su evidente ímpetu por invadir Irak) Sadam Husein le dijo a Nixon y a los interrogadores de la CIA:

“Irak no es una nación terrorista. No tenemos relación con Osama Bin Laden, y no tenemos armas de destrucción masiva… y no somos una amenaza para nuestros vecinos. Pero el presidente estadounidense (George W. Bush) dijo que Irak quería atacar a su padre, y además que tenemos armas de destrucción masiva.”

Cuando se le preguntó si había tenido la idea de usar estas armas de destrucción masiva de manera preventiva contra las fuerzas estadounidenses en Arabia Saudita, él respondió:

Nunca pensamos en usar armas de destrucción masiva. No se discutió. ¿Usar armas químicas contra el mundo? ¿Hay alguien con facultades completas que haría eso? ¿Quién usaría estas armas cuando no las hubieran usado contra nosotros?

Nixon explicó que los funcionarios se sorprendieron por esta inesperada franqueza – y una narrativa totalmente contraria a la ofrecida por la administración de Bush a la par de los medios corporativos. Pero como el condenado líder explicó, no había sido inocente en el grosero malentendido.

“El espíritu de escucha y entendimiento no estaban ahí – no me excluyo de esta culpa,” Nixon citando los dichos de Sadam.

De hecho, Nixon declaró de que Husein de que no había necesariamente controlado su propio gobierno, y no lo hacía desde hace algún tiempo. Indicando esto, el líder iraquí respondió a preguntas acerca del uso de armas químicas contra los kurdos durante la guerra de Irán-Irak declarando: “Pero yo no tomé esa decisión.” 

“Nuestra percepción de que gobernaba con un puño de hierro también fue errónea”, señaló Nixon. “En nuestros interrogatorios quedó claro de que en sus años finales, Sadam no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo en Irak. Él estaba inadvertido a lo que su gobierno estaba haciendo, no tenía un plan real para la defensa de Irak y no podía comprender la inmensidad de la tormenta que se aproximaba.”

Esa tormenta – la desafortunada invasión, basada en mentiras, la cual el gobierno estadounidense ofreció falsas propagandas de noticias sin evidencia, a través de los principales medios de comunicación – trajo una cataclísmica turbulencia sobre Irak que parece no tener fín.

De hecho, la actitud insensiblemente simplista exhibida por Bush y sus “amigotes” – haciendo bromas perversamente jocosas acerca de las armas de destrucción masivas que nunca encontraron vienen rápidamente a la mente (más abajo en el video) – nunca suavizará o negará la gran cantidad de muertes por la cual la fallida campaña es la única responsable.

Más de un millón de civiles iraquíes (algunos estiman cerca de dos millones) murieron como resultado de la invasión, aunque la cantidad exacta quizás nunca se llegue a saber. No menos de 4.000 soldados estadounidenses dieron sus vidas en una campaña condenada a fracasar desde el principio – y Bush no ganó ningún amigo en asumir la culpa en las espaldas de los funcionarios de inteligencia de su país.

“Van a fallar”, decía Sadam Husein a los interrogadores de la CIA mientras afuera se oían explosiones. “Van a descubrir de que no es tan fácil gobernar Irak.”

La gran mentira de las armas de destrucción masiva – y las noticias completamente falsas de Judith Miller en el New York Times haciendo sugerencias de arsenales de armas químicas son sin duda la metedura de pata más letal de las noticias falsas en la historia de los medios estadounidenses. Pero como Nixon acertadamente criticó, el sólido prejuicio de Bush sobre Irak y Saddam Hussein persistió mucho después del hecho.

“Decidí no criticar a los patriotas trabajadores de la CIA por la inteligencia defectuosa en Irak,” declaró Bush sin ironía en sus memorias de 2010, como Nixon observó.

George W. Bush, en una venganza absurdamente injustificada, seleccionó cuidadosamente los aspectos necesarios en las sesiones informativas de inteligencia que más tarde caracterizaría como defectuosas con el fin de iniciar una ocupación desagradable y agresiva sobre otra nación soberana.

Nixon enfatizó que no era como si Sadam Husein fuera un santo, pero la profunda demonización del líder iraquí trajo terribles consecuencias.

“No deseo implicar de que Sadam fuese inocente,” Nixon escribe.”El era un dictador despiadado que hundió a su región en el caos y en un derramamiento de sangre. Pero en retrospectiva, la idea de tener un Sadam envejecido y desvinculado en el poder parece casi reconfortante en comparación con el esfuerzo desperdiciado de nuestros valientes hombres y mujeres en uniforme y el surgimiento del Estado Islámico, sin mencionar los 2,5 billones de libras gastados para construir un nuevo Irak.”

El pasado 30 de diciembre se cumplieron 10 años desde que los verdugos tomaron la vida del despótico y turbulento líder, pero las verdaderas complejidades de Sadam Husein (el hombre demonizado y fustigado por funcionarios estadounidenses y medios corporativos) podrían recibir una luz más justa de la verdad.

 

 

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