Cuando se trata de aditivos alimentarios, son cualquier cosa excepto naturales, tanto en su “maquillaje” como por qué se utilizan. Estos aditivos son usualmente añadidos para ayudar con el procesamiento, empacado y conservación de alimentos. Cuando estás en el supermercado, ¿te has dado cuenta de que hay varios alimentos que pueden estar en la estantería por un buen tiempo? Incluso cosas como carnes procesadas parecen durar mucho tiempo en la tienda y luego en tu heladera, ¿parece poco natural, no es cierto? Lo que parece difícil de tragar es que en promedio una familia gasta alrededor del 80% de su presupuesto alimentario en alimentos procesados. La peor parte de esta estadística son las consecuencias en la salud.

Echemos un vistazo a algunos de los principales aditivos alimentarios que deberíamos evitar:

1 – Glutamato Monosódico (GMS/E621)

Todos hemos oído alguna vez de éste, el GMS es un aminoácido usado para mejorar sabores en ensaladas, papas fritas, sopas, y muchos alimentos en restaurantes. Es conocido como una excitotoxina, una sustancia que sobreexcita las células al punto del daño o la muerte. Un número de estudios han revelado que un consumo regular de glutamato monosódico puede dar lugar a efectos secundarios adversos, los cuales incluyen depresión, desorientación, daño ocular, fatiga, dolores de cabeza, y obesidad. Otro factor importante en cuanto al GMS es que afecta a las vías neurológicas y desactiva la función de saciedad. Es por esto que a menudo suelen ganar peso aquellos que regularmente consumen este aditivo.

El Glutamato Monosódico puede ser encontrado en: Comida China (Síndrome del Restaurante Chino), varios aperitivos, papas fritas, galletas, productos enlatados, sopas instantáneas, comidas congeladas, fiambres, etc.

2 – Jarabe de Maíz de Alta Fructosa o Glucosa / Fructosa

Es un edulcorante artificial altamente refinado que se ha convertido en el ingrediente número uno para ayudar a endulzar alimentos y bebidas. Además es la fuente número uno de calorías en la dieta de la mayoría de las personas. Puedes encontrar JMAF en casi todos los alimentos procesados. Fomenta el aumento de peso más rápido que cualquier otro ingrediente, incrementa tus niveles de LDL (colesterol “malo”), y contribuye al desarrollo de diabetes y al daño en los tejidos, entre otros efectos dañinos. No solo eso, las mezclas químicas usadas en el JMAF incluyen mercurio, el cual se ha probado que causa daño cerebral en aquellos que lo consumen.

El jarabe de maíz de alta fructosa puede ser encontrado en: casi todos los alimentos procesados, panes, caramelos, yogures saborizados, aderezos, vegetales enlatados, cereales.

 

3 – Edulcorantes Artificiales

El Aspartamo (E951), además conocido bajo marcas como Nutrasweet o Canderel, es a menudo encontrado en alimentos etiquetados como “diet” o “libre de azúcar”. Este edulcorante no sólo es cancerígeno, sino que además es una neurotoxina. El Aspartamo general metanol cuando se encuentra en el cuerpo, el cual luego se transforma en Formaldehído. Mientras que a menudo se cree que el ácido fórmico es el problema con el Aspartamo, en realidad es el formaldehído. Éste es un serio neurotóxico y cancerígeno. De acuerdo con la EPA (Agencia de Protección Ambiental Estadounidense), el metanol es considerado un veneno acumulativo, lo cual significa que es acumulado en el cuerpo y una cantidad muy pequeña es excretada cada vez que es consumido, y es responsable de más reportes de sus efectos adversos en el organismo que cualquier otro alimento o aditivo combinados. Conocido por erosionar la inteligencia y afectar la memoria a corto plazo, los componentes de este tóxico edulcorante pueden conducir a una amplia variedad de enfermedades, incluyendo tumor cerebral, enfermedades como linfoma, diabetes, esclerosis múltiple, Parkinson, Alzheimer, fibromialgia, y fatiga crónica, desórdenes emocionales como depresión, migrañas y convulsiones. El Acelsufamo-K, un edulcorante relativamente nuevo encontrado en alimentos horneados, chicles y gelatinas, no ha sido adecuadamente probado y ha sido relacionado con tumores renales.

El Aspartamo puede ser encontrado en: gaseosas light o sin azúcar, Coca-Cola Light y Zero, gelatinas, postres, chicles sin azúcar, mezclas para bebidas, productos horneados, edulcorantes de mesa, cereales, pastillas para el aliento, budines, vitaminas masticables, pastas dentales.

 

4 – Colorantes de alimentos comunes

Los colorantes no sólo se encuentran en alimentos sino que además en otros productos que colocamos en nuestros cuerpos. Estudios han mostrado que los colorantes artificiales contribuyen a problemas de comportamiento en nuestros hijos y conlleva a una significante reducción del coeficiente intelectual. Estudios alternativos además han relacionado a estos colorantes con el cáncer. Observemos algunos:

  • Azul #1 y Azul #2 (E133)

Prohibido en Noruega, Finlandia y Francia. Puede causar daño en los cromosomas.

Encontrado en: dulces, cereales, “soft drinks”, bebidas deportivas, y alimentos para mascotas.

  • Colorante rojo #3, rojo #40 (colorante aún más común) (E124)

Prohibido en 1990 después de 8 años de debates por el uso en muchas comidas y cosméticos. Este colorante aún continúa en el mercado hasta que se agoten las existencias. Se ha probado que causa daño cromosómico en animales de laboratorio, además puede interferir en la transmisión nervioso-cerebral.

Se encuentra en: cocteles de frutas, cerezas al marrasquino, helados, productos de panadería y más.

  • Amarillo #6 (E110) y amarillo tartrazina (E102)

Prohibido en Noruega y Suecia, aumenta el número de tumores de riñón y glándula suprarrenal en animales de laboratorio, puede causar daño cromosómico.

Se encuentra en: quesos amarillos, macarrones con queso, dulces y bebidas carbonatadas, limonadas y más.

5 – Grasas Trans

Si bien puede encontrarse naturalmente en animales, las grasas trans son usadas para mejorar y extender la vida útil de productos alimenticios y es una de las sustancias más peligrosas que puedas consumir. Son creadas a partir del proceso de hidrogenación, lo cual está es la razón por la cual alimentos como la margarina o productos que contienen otros aceites hidrogenados no son una buena opción para el consumo. Estas grasas pueden encontrarse comúnmente en comidas rápidas fritas y alimentos procesados.  Un número de estudios han demostrado que las grasas trans incrementan el colesterol malo (LDL), mientras que disminuye los niveles de HDL (o colesterol “bueno”), lo cual conlleva a aumentar el riesgo de enfermedades al corazón, infartos y accidentes cerebrovasculares, contribuye al aumento de la inflamación y diabetes, entre otros problemas de salud. Aceites y grasas están ahora prohibidos en Dinamarca si contienen un índice de ácidos grasos trans superiores al 2%, una medida que prohíbe efectivamente los aceites hidrogenados.

Las grasas trans pueden ser encontradas en: alimentos como margarinas, otros aceites hidrogenados, papas fritas, galletas, productos de panadería, comidas rápidas.

6 – BHA y BHT (E320)

El Butilhidroxianisol (o BHA) y el Butilhidroxitolueno (BHT), son conservantes comunes que previenen que los alimentos cambien de color, sabor, o se vuelvan rancios. Ambos afectan el sistema neurológico del cerebro, contribuyen a alterar el comportamiento e incrementan el riesgo de cáncer. El BHA y BHT son oxidantes reactivos que forman compuestos cancerígenos en tu cuerpo.

Pueden ser encontrados en: papas fritas, chicles, salchichas, arroz enriquecido, manteca de cerdos, mantecas, dulces y gelatinas.

7 – Nitrato de sodio / Nitrito de sodio

El nitrato de sodio (o nitrito de sodio) es usado como conservante, colorante y saborizante en comidas como panceta (o tocino – bacon, dependiendo el país). Casi cualquier carne o sándwich de carne procesada que compres contiene nitrato de sodio. Aunque suene inofensivo, en realidad es altamente cancerígeno una vez que entra en el sistema digestivo. Una vez allí, se transforma en una variedad de compuestos de nitrosamina que encuentran su camino dentro del torrente sanguíneo y causan una serie de problemas a los órganos internos – los más afectados son el hígado y el páncreas. Curiosamente, este producto ha sido mencionado para ser prohibido por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés), pero fue vetado por los fabricantes de alimentos que se quejaron de que no tenían otra alternativa para preservar productos envasados de carne.  Es interesante destacar el hecho de que destruimos nuestra salud para que simplemente para permitir a la industria florecer. Aparte de la conservación, este químico sirve para volver a las carnes de un color rojizo brillante. Esto ayuda a que hacer que las carnes viejas y muertas, tengan una apariencia fresca y agradable para el consumo.

El nitrito/nitrato de sodio puede ser encontrado en: productos como salchichas, panceta (tocino), jamón, fiambres, embutidos, carne en conserva, pescado ahumado y cualquier otro tipo de carne procesada.

8 – Bromato de potasio

Otro de la lista en la que probablemente estemos todos sujetos a ella es el bromato de potasio. Es un aditivo que se usa para incrementar el volumen en algunas harinas blancas, panes y rollos, el bromato de potasio es un conocido cancerígeno. Incluso en pequeñas cantidades puede crear serios problemas para las personas. Es importante destacar que pan glutinoso bloquea los receptores de nutrientes en los intestinos, lo cual dificulta la habilidad del cuerpo para la ingesta de nutrientes.

9 – Sulfito de sodio (E221)

Este aditivo es a menudo el por qué tantas personas tienen problemas para beber vinos comprados en mercados, además, puede encontrarse en otros alimentos procesados. Aproximadamente 1 de cada 100 personas es sensible al sulfito en alimentos y vino. Personas que son sensibles a este aditivo puede experimentar dolores de cabeza, de respiración, y erupciones cutáneas. En casos graves, los sulfitos pueden causar la muerte debido al cierre de las vías respiratorias por completo, llevando a un paro cardíaco.

 

10 – Dióxido de azufre

Los aditivos de azufre son tóxicos y en países como Estados Unidos, la Administración Federal de Medicamentos han prohibido su uso en frutas y vegetales crudos. Las reacciones adversas incluyen: problemas bronquiales, particularmente en aquellos propensos al asma, hipotensión (presión sanguínea baja), sensaciones de hormigueo o shock anafiláctico. Además, destruye las vitaminas B1 y E en nuestro organismo. No es recomendado su consumo para niños. La organización laboral internacional dice evitar el E220 si se sufre de conjuntivitis, bronquitis, enfisema, asma bronquial, o enfermedades cardiovasculares.

Se encuentra en: cervezas, gaseosas, frutas secas, jugos, licores, vinos, vinagres, y productos con papas.

Algo para reflexionar

Cuando miramos al gran número de los problemas en la salud que experimentamos hoy en día, ¿Acaso no es verdad que en la mayoría de los casos, si no es que en todos, pueden estar directamente relacionado con los alimentos que ingerimos? ¿Vale la pena debatir en que si el uso de estas sustancias es bueno o malo, cuando para empezar no son naturales o no se encuentran naturalmente en los alimentos? ¿Es posible que quizás nuestro sistema de alimentación se ha vuelto más sobre qué es económicamente conveniente y no en la salud en absoluto?  Creo que es importante pensar en estas cosas como lo que comemos de hecho afecta lo que ocurre en nuestro cuerpo de una manera enorme. Sea o no que estas sustancias afecten en gran medida nuestro cuerpo en los siguientes 5 o 10 años, una cosa es segura, no benefician nuestra salud de ningún modo; y considerando que la mayoría de estos materiales se encuentran en comidas procesadas o altamente ácidas, no deberíamos consumirlos de ninguna manera si nuestra meta es una buena salud.

No te vayas sin comentar: